La rápida expansión de la pandemia por COVID-19 en España hizo que el Gobierno decretase el 14 de marzo el estado de alarma que suponía el confinamiento total de la población, excepto los servicios esenciales. Con esta situación, los hospitales y centros de salud han tenido que reorganizarse y adaptarse sobre la marcha a la mayor crisis sanitaria a la que se había enfrentado el país en su historia.

Ante la aprobación por parte del Gobierno y el Ministerio de Sanidad, de nuevas medidas de flexibilización de las Fases 2 y 3, se adjuntan las declaraciones del presidente del Consejo General de Enfermería de España, Florentino Pérez Raya, valorando las medidas:

La Organización Colegial de Enfermería de España se suma a la petición del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) en la que pide a los gobiernos que registren el número de contagios y fallecimientos de personal sanitario y que tome las medidas que sean necesarias para proteger a las enfermeras frente al COVID-19.

El Consejo Andaluz de Enfermería se mantiene firme en su reivindicación para que se reconozca el contagio y fallecimiento de los sanitarios por COVID-19 como enfermedad profesional, tras conocer el acuerdo adoptado por el Gobierno mediante el que se aprueba que dichos casos en los profesionales sanitarios de centros sanitarios o sociosanitarios sean considerados como contingencia profesional derivada de accidente de trabajo, independientemente de la fase de la pandemia en la que se haya contraído la enfermedad.

España se dirige hacia una “nueva normalidad” y lo hace en un camino pautado por fases que supone la salida progresiva de los ciudadanos a las calles y la apertura de distintos establecimientos. Sin embargo, el virus no ha desaparecido y la posibilidad del rebrote es una realidad que no debe perderse de vista.

La Asociación Española de Enfermería de Salud Mental (AEESME) ha elaborado el documento "la nueva normalidad sociosanitaria, OFERTA DE LA ENFERMERA ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL". Es un trabajo singular que propone en la situación de desescalada del Coronavirus que aborda tanto en la esfera psicológica, social y física.

Es muy interesante para el trabajo de las enfermeras en estos tiempos.

SM Fisica

El impacto de la crisis del COVID-19 sobre los mayores es muy evidente. “Ahora, en la desescalada y de cara a la ‘nueva normalidad’, debemos prestar especial atención a esta población y poner todas las medidas posibles en residencias y centros sociosanitarios para evitar entre todos que el COVID-19 se cebe de nuevo con la población más vulnerable”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).

La Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y el Consejo General de Enfermería (CGE) han celebrado esta mañana un encuentro virtual para intercambiar experiencias y analizar la situación que están viviendo pacientes y enfermeras como consecuencia de la pandemia por COVID-19.

Casi 10 millones de estudiantes vieron paralizadas el pasado mes de marzo sus clases por la crisis del coronavirus. Con un objetivo común, frenar la pandemia, las autonomías y el Gobierno ordenaron la suspensión de la actividad educativa sin una fecha clara de regreso. Ahora, con el avance de la desescalada diseñada por el Ejecutivo, también se ha anunciado que el curso comenzará, si todo sale según lo previsto, el próximo mes de septiembre.

Mañana muchas regiones de nuestro país estrenan nueva fase de desescalada. Esto significa que gran parte de la población española podrá hacer actividades que no han estado permitidas durante casi tres meses.

Los compañeros del Centro de Salud Zaidín Sur de Granada han confeccionado unos tutoriales sobre la secuencia de puesta y retirada de EPI en domicilio y Centro de Salud de Atención Primaria.

Con la vuelta, poco a poco, a una normalidad con mayor grado de movilidad e interacción entre las personas, surgen nuevas recomendaciones y normas para la población. Un cambio importante –en una sociedad occidental poco familiarizada con su uso- afecta a las mascarillas.

A través de los medios de comunicación, hemos tenido conocimiento del listado de expertos que van a comparecer ante la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados. En este listado no hay ni un solo representante de la profesión sanitaria más numerosa y cercana al paciente: las enfermeras.

La falta de medidas de protección -mascarillas, EPIs o guantes- ha sido un grave problema durante la emergencia sanitaria que atraviesa nuestro país, que se ha traducido en contagios masivos entre los profesionales sanitarios, estimado en una cifra varias veces superior de la que confirma el Ministerio de Sanidad.

Las enfermeras y enfermeros son profesionales competentes y capacitados para llevar a cabo todo el proceso necesario para la realización de la prueba de detección de SAR-CoV-2 (COVID-19) a los pacientes: desde el triaje previo de los pacientes a la indicación de la prueba y su posterior realización.

Siete semanas han pasado desde que el Gobierno decretase el estado de alarma que nos mantiene a todos los españoles confinados en los domicilios para luchar contra la pandemia de COVID-19 que azota no sólo a nuestro país, sino al mundo entero. 49 días en los que los gimnasios, los parques y las zonas habilitadas para hacer deporte han permanecido cerradas para evitar la propagación del coronavirus y poder así lograr una recuperación más rápida.

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