Tribuna en diario SUR por el Día Internacional de la Enfermería: Un déficit andaluz

El 12 de Mayo se celebra el Día Internacional de Enfermería, y coincidiendo con esta fecha el presidente del Colegio de Enfermería de Granada, Jacinto Escobar, junto con el presidente del Colegio de Enfermería de Málaga, Juan Antonio Astorga, han firmado un artículo para la sección "La Tribuna" del Diario SUR.

En ésta reflejan la situación que vive la Enfermería en Andalucía y en especial en las dos provincias que van a la cola según la ratio de enfermera por habitante, la cual desvela la falta de miles de enfermeras para llegar a la media.

 

Granada y Málaga son dos provincias a la cola de los recursos enfermeros. Andalucía no es equitativa en ese reparto y en ninguna de sus provincias se llega a la media estatal:550/100.000 habitantes. Si las enfermeras son una fuerza para el cambio, como dice el lema de este año, si sostienen en gran parte el sistema sanitario, es de suyo que las cargas no están bien repartidas y que los pacientes reciben servicios en cantidad y calidad muy diferentes dependiendo de su provincia, incluso en algunos casos del código postal en el que residan.

En una sociedad tan avanzada en conocimiento es paradójico que no sepamos el número de habitantes para luego asignar recursos, según grupos de edad, dispersión..., y en nuestro caso necesidad de cuidados. Añádase también población por turismo sanitario o residencial temporal, para ahondar más en ese desajuste.

Somos menos enfermeros que en otros lugares y sin embargo emigramos por falta de trabajo. Es decir, alimentamos un déficit que va a ser estructural y que obligará pronto a importar enfermeros, pues una tendencia, y ésta lo es, no se corrige de golpe.

Mantener este déficit, cuando es creciente la población de personas mayores y por tanto vulnerables, no obedece a una organización sanitaria orientada hacia la población que más necesita ser cuidada. Cierto es que los avances tecnológicos permiten procesos quirúrgicos menos invasivos, o que indiscutiblemente determinados tratamientos facilitan y mejoran pronósticos, pero también lo es, que personas mayores, con familia reducida o sin ella, se encuentran más medicalizados y revisados, que cuidados dignamente en pleno siglo XXI

Si en muchos casos el apoyo a la dependencia llega después de que los solicitantes fallezcan, si es tan corto en sus domicilios como los horarios de oficina, si prima la estancia hospitalaria corta y no estancias intermedias para apoyar la convalecencia, no estamos ante un sistema sanitario más centrado en procesos crónicos y por tanto es más ineficiente para el significativo y rápido envejecimiento de la población: España será en 2050 el segundo país más envejecido del mundo.

Por otra parte el paradigma curativo, tan extendido y tan mediático hace aguas para una gran parte de la población. Si estamos construyendo una sociedad cada vez más sedentaria, con más obesidad entre niños y jóvenes,’estamos “alimentando” enfermedades que acortan la esperanza de vida y la calidad de la misma, incluso comprometen cada vez más el propio sostenimiento del sistema. Frente al éxito tecnológico convive el “fracaso” de la promoción de la salud.

El abordaje de la salud ha de ser transversal, y la educación es clave para adquirir hábitos desde los primeros años y mantenerlos, como lo es también una implicación intersectorial y no solo desde lo sanitario, pues una sociedad proactiva en ese sentido es una sociedad sana, que sienta las bases para despejar un futuro en que pueda atender con más posibilidades, y mejor, las necesidades de la población.

Por tanto, no hagamos un sistema sanitario disociado al no enfocarlo hacia la promoción y a la cronicidad, evitando por ineficiencia también económica que deje de ser público en prestaciones que afecten a los más vulnerables, pues se agrietará la cohesión social en una comunidad autónoma con un PIB de los últimos dentro del Estado.

Los enfermeros deben jugar un papel central en sostener un sistema sanitario, mejor socio sanitario, que apueste no sólo por curar, o curar por encima de todo, sino por cuidar siempre. Andalucía se ha caracterizado, a pesar de este déficit de recursos enfermeros, en apostar políticamente por el avance de nuestra profesión: desde aquellas consultas de enfermería de los años 80, la implantación de las enfermeras gestoras de casos o en la prescripción, ahora cercenada desde el Gobierno central,' o la Estrategia de Cuidados, o los equipos de coordinación avanzada. Hay líderes en nuestra comunidad que son referentes en el Estado. Falta cubrir e impulsar estos cambios con decidida voluntad. Granada y Málaga están a la cola. Es obligada una corrección, que debe despertar una voluntad política y estratégica, que asegure una dotación de enfermeros al menos como la media estatal.

Nos sentimos orgullosos de representar a un colectivo, que aún escaso en número y afectado por los recortes, da de sí todo lo que puede cada día, en él están también los que no cejan en prepararse y buscar oportunidades de trabajar donde sea y los que han emigrado y desean tener oportunidades para el retorno.

Juan Antonio Astorga, presidente Colegio Enfermería Málaga
Jacinto Escobar, presidente Colegio Enfermería Granada