El Colegio Oficial de Enfermería de Granada ha denunciado ante la Inspección Provincial de Trabajo al Servicio Andaluz de Salud (SAS) por la falta de Equipos de Protección Individual (EPI) con los que los sanitarios trabajan para frenar la expansión del coronovaris.  La denuncia, formalizada en representación de todos los enfermeros colegiados y en defensa de sus intereses, ha destacado la falta de medios con los que trabajan estos sanitarios durante la pandemia.

En su relato, el Colegio de Enfermería ha recordado que como consecuencia de la pandemia originada por el COVID-19, los profesionales que prestan sus servicios para el SAS se ven “obligados” a atender a pacientes con sintomatología de contagio o infectados sin los EPI obligatorios. El presidente del Colegio, Jacinto Escobar, ha recordado que esta enfermedad se transmite principalmente por las vías respiratorias y que resulta suficiente una gota de cinco micras para la expansión de la enfermedad.

El protocolo actual marca que los sanitarios trabajen con EPI -guantes, mascarillas, batas y gafas- que garanticen su salud y seguridad, una pauta recogida en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, el Convenio número 155 de la Organización Internacional del Trabajo y el Real Decreto 773/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual, entre otros textos.

Estos equipos de protección individual deben cumplir con la normativa europea de seguridad, que expone que las mascarillas deben ser FFP2 o FFP3, con filtros, que los guantes deben reflejar el pictograma y la palabra virus, las batas deben incluir protección biológica y las gafas ajustarse a la norma UNE-EN 166.

El Colegio de Enfermería de Granada ha incidido en que se trata de medidas que se exigen además en todos los protocolos de actuación frente a esta alerta sanitaria elaborados por el Ministerio de Sanidad, pero que el SAS no los está facilitando al personal de Enfermería. “Esta falta de material deja a los profesionales en situación de total desamparo y expuestos al riesgo que ello conlleva, no sólo para su salud sino también para la de los que están a su alrededor, tanto los pacientes como compañeros o familia”; ha subrayado Escobar.

El Colegio también ha apuntado en su denuncia que, pese a ser personal específicamente incluido en los grupos de riesgo ante la pandemia, el SAS no ha realizado a los enfemeros el test del COVID-19 para descartar un posible contagio y evitar que durante la fase asintomática o con síntomas muy banales puedan contagiar a otras personas y compañeros del centro.

La denuncia ante la Inspección ha incidido en que la “absoluta falta de equipamiento de protección” es contraria a la legislación sobre Riesgos Laborales que detalla que será la empresa la encargada de dotar al personal de los EPI necesarios, extremo que no está cumpliendo el SAS.

El Colegio de Enfermería ha detallado estos incumplimientos ante la Inspección de Trabajo, ha pedido que adopte de manera urgente las medidas necesarias para su corrección y que tome las acciones que considere necesarias para dirimir responsabilidades por las posibles consecuencias de la falta de medios.

En Andalucía, el porcentaje de contagios entre el personal sanitarios por COVID-19 supera el 23 %, una cifra relacionada con la falta de recursos materiales y humanos.